Probióticos, Microbiota y Sistema Inmune


 

¿Existe relación entre la microbiota, los probióticos y el Sistema Inmune?.


Nelba Villagrán Arias, Nutricionista Integrativa, Ortomolecular Chile

 

La antes llamada microflora intestinal, y actualmente denominada microbiota,  está formada  por mas de 500 especies de seres microscópicos vivos, que habitan en  el intestino grueso o colon.

La masa de microorganismos  que componen nuestro cuerpo son un verdadero órgano y tienen funcionalidad propia. Por cada célula existen en el cuerpo humano 10 microorganismos. Pueden pesar cerca de 2 kilos y constituyen entre el 30% y 50% del peso de las heces.

Son únicos en cada individuo. Solo 1/3 puede ser común a la de otras personas y el resto es tan personal como nuestra huella digital.

La composición de la microbiota depende de factores tales como la edad, raza, el tipo de parto, la lactancia materna, los antecedentes genéticos, la zona geográfica donde habitamos, nuestra forma de vida, el tipo de alimentación, entre otros factores. Es así como personas que viven en zonas rurales, que comen alimentos naturales, suelen tener una mayor diversidad en su microbiota intestinal, lo que  redunda en  un mejor estado de salud  que quienes viven en grandes ciudades y se alimentan de alimentos procesados. (Dr.Martín Gotteland)

Los niños amamantados al pecho tienen una microbiota formada principalmente por bifidobacterias y es diferente a la de los lactantes de fórmula.

A los 3 años ya se estabiliza la microbiota y comienza a ser similar a la de la adultez, luego va evolucionando durante el transcurso de la vida, según nuestro estilo de vida..

Algunas de las funciones de la microbiota, descubiertas hasta hoy son: Protección inmune, actúan como inmunomoduladores, aumentando la  resistencia a infecciones y  asegurando un mejor  estado general (O´Sullivan, 2008, Mai y Draganov, 2009, Borcher y col.2009, Ruemele y col. 2009)

tienen un efecto de barrera  defensiva frente a patógenos y actúan compitiendo por el alimento, controlan niveles de inflamación silenciosa no perceptible, que es común a muchas enfermedades crónicas, también tienen interacción con el sistema endocrino y una gran relación con el sistema nervioso central y las funciones cerebrales, participan además en la  producción y absorción  de vitaminas y minerales  y en la  síntesis de  proteínas. Además se han relacionado con una mayor longevidad.

Se alimentan de lo que comemos, principalmente de la fibra soluble de los alimentos vegetales que nosotros no podemos digerir. Cuando la microbiota se altera ya sea en variedad o en cantidad, dando origen a muchas alteraciones de salud, se produce una DISBIOSIS.

La disbiosis se ha asociado con afecciones tan disímiles como el asma, las enfermedades inflamatorias crónicas, la obesidad y hígado graso no alcohólico,  trastornos gastrointestinales, enfermedad celiaca, problemas de piel,  síndrome de intestino irritable,  enfermedad de Chron,  artritis, diabetes 2,  obesidad, problemas cardiovasculares, etc.,

Los probióticos son suplementos alimentarios microbianos que benefician al huésped, modulando la microbiota intestinal, el sistema inmunitario, producen sustancias que mejoran el balance nutricional de la microbiota y estabilizan su población, ayudando a eliminar patógenos.

Finalmente, debemos estar conscientes que muchos estudios han confirmado la relación entre el sistema inmune, función cerebral y salud en general con el correcto funcionamiento de este órgano vivo formado por trillones de microorganismos, que nos acompaña desde antes de nuestro nacimiento

Los estudios actuales confirman lo que planteaban antiguos fundadores de la naturopatía: “No hay salud con intestino enfermo y quizás no hay enfermedad con intestino sano”

Es más, nuestro estado de ánimo, energía diaria, control del estrés, ansiedad,  se relacionan con el equilibrio de nuestra microbiota.

Como antecedente,¿ sabías que el 90% de la hormona de la felicidad (Serotonina) se fabrica en nuestra microbiota y también el 50% de la dopamina, neurotransmisor  con funciones en el sistema nervioso y en el cerebro?.

La recomendación general es tener una alimentación variada, basada mayoritariamente  en plantas, productos naturales orgánicos, todos ellos  ricos en fibra, incluyendo  al menos 400 grs diarios de verduras y 2 a 3 frutas diarias, legumbres 2 veces por semana, incluir algas y germinados entre otros alimentos que nos ofrece la naturaleza.

Pero como nuestros estilos de vida seguramente no han sido los óptimos, debemos considerar el consumo frecuente de probióticos, de acuerdo a nuestra situación individual, lo que es el mejor  seguro de salud que nos ofrece actualmente la ciencia, sin efectos secundarios.